Presión intraocular
Las mediciones en distintos momentos pueden revelar fluctuaciones. Interpretamos el valor junto con el grosor corneal.
El glaucoma suele dañar el nervio óptico poco a poco. Para valorarlo con fiabilidad hay que combinar varias pruebas y su evolución, no basarse en una sola medición de presión.
La presión ocular es el factor de riesgo tratable más importante del glaucoma. Sin embargo, un valor alto no siempre significa glaucoma, y la enfermedad también puede aparecer sin una presión elevada. Por eso valoramos conjuntamente la cabeza del nervio óptico, la capa de fibras nerviosas y el campo visual.
Las mediciones repetidas y comparables son especialmente valiosas. Muestran si el resultado es estable o cambian la estructura y la función.
Las pruebas necesarias dependen del nervio óptico, la presión, la edad, los antecedentes familiares y los resultados previos.
Las mediciones en distintos momentos pueden revelar fluctuaciones. Interpretamos el valor junto con el grosor corneal.
Valoramos la forma, el borde y la posible excavación de la cabeza del nervio óptico, y la documentamos con fotografías si hace falta.
Medimos con alta resolución el grosor de la capa de fibras nerviosas y determinadas estructuras del nervio óptico, y los comparamos con imágenes previas.
La perimetría evalúa la función visual: muestra pérdidas características de sensibilidad y si aumentan con el tiempo.
Revisamos un valor inusual y lo interpretamos junto con todos los resultados.
Valoramos síntomas, antecedentes familiares, medicamentos, enfermedades y mediciones previas.
Valoramos la visión, la parte anterior del ojo, la presión, el ángulo y el nervio óptico según sea necesario.
La OCT, la paquimetría, las fotografías y el campo visual complementan la exploración según las necesidades.
Si se confirma el glaucoma, definimos los objetivos, el tratamiento y la frecuencia de las revisiones según su caso.
Los aparatos comparan los valores con datos de referencia. Es útil, pero no sustituye a la valoración médica del nervio óptico, la calidad de imagen, la anatomía individual y la evolución.
El tratamiento busca reducir su riesgo individual de sufrir más daños. Las opciones incluyen colirios, trabeculoplastia láser selectiva y, según el tipo de glaucoma, cirugía.
No. También requiere una valoración especializada del nervio óptico. Según los resultados se añaden OCT, campo visual, paquimetría y otras pruebas.
Las mediciones pueden variar por la concentración, el cansancio o el aprendizaje. Repetirlas permite ver si un defecto es reproducible y cambia.
Los daños existentes en el nervio óptico suelen ser permanentes. Reducir la presión a tiempo y realizar revisiones periódicas puede frenar o detener la progresión.
Esta página no sustituye a una exploración oftalmológica. Sus síntomas, antecedentes y resultados determinan qué pruebas son útiles y cómo interpretarlas.
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